Bien sean de amistad (ej. aquél individuo al que le das la tabarra para que te escuche xD), de colegueo (ej. amigo idóneo para salir de marcha), incluso iría más allá, extrapolándolo al tema del amor (ej.necesidad de sentirte importante para alguien, querido, amado).
PERO, el interés al que me refiero siempre lo he tomado como un interés“trascendental”, no palpable o visible.
Hoy me decido a escribir esto porque estoy ya un poco cansada de ver a mi alrededor (y no tan cerca) como se van forjando amistades basadas en “intereses palpables”, me explico, intento juntarme con fulanit@ porque es guay –así quizás yo también lo sea-, su agenda social es muy amplia –y así, a lo mejor amplio mi frontera de colegas-, tiene buena imagen –y creo que con eso quizás mejore la mía-, es listo/inteligente –y creo que con eso se me pegará algo-, entre otros supuestos.
No niego, que si esto es lo que se busca en un principio, luego se conozca a esa persona y verdaderamente se forje una amistad. Pero no siempre es así y, a veces, resulta un gran chasco para esa persona desinteresada que ofreció su amistad pensando que realmente lo buscaban por su interior.
Creo sinceramente que esto que pasa en un tema como la amistad, es un claro reflejo de la sociedad en la que estamos, demasiado capitalista, demasiado materialista, demasiado preocupada por la imagen y los pensamientos de terceros.
Ya que, en definitiva, muchas de las cualidades que anteriormente he resaltado como “intereses palpables” se consiguen con una cierta capacidad adquisitiva.
Tristeza es lo único que siento al ver que aspectos como la honradez, lealtad, sinceridad, amabilidad, nobleza o simpatía pasen a un segundo plano.
¡Ojo! Con esto no quiero generalizar, ni decir que mis/ vuestras amistades se basen en eso. Sino hacer una crítica –y autocrítica- a que prime primero y ante todo, las cualidades de la persona en sí, y luego, bienvenidas sean –o no- las anteriormente señaladas. No seamos cínicos, seguro que algún ejemplo tendremos cada uno de nosotros en nuestra experiencia, o sino, lo habremos visto en nuestro entorno.
Ahora os preguntaréis “¿Por qué dice esto, si lo primero que ha señalado es que cualquier relación se basa en un interés?” Pues en realidad no lo sé ni yo, aunque me inclinaría a pensar que fijándonos en los “intereses no palpables” somos en el fondo más equitativos, dándole una oportunidad a cualquier persona, sin fijarnos antes en lo que tiene o lo que aparenta.
Esto es sólo una opinión, ya que en definitiva ¿Dónde está el límite para establecer la línea entre lo correcto y lo que no lo es? ¿En la sociedad? ¿En la razón? ¿En lo comúnmente aceptado? ¿Dónde consideráis que está? ¿Sería posible un mínimo de objetividad? ¿O todo es subjetivo? ¿ Se tratan de opiniones individuales, todas válidas, sean cuáles sean? ¿Se podría hablar si quiera de un límite?
¿?.....
Mª Ángeles K.M.