Unidad

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"Hermandad"

martes, 7 de junio de 2011

¿Esclavos o libertos?

Según la RAE un liberto es un esclavo a quien se ha dado la libertad, respecto de su patrono. Durante mucho tiempo, nuestras generaciones predecesoras, y no hace falta echar la vista muy atrás, vivieron esclavizadas por un patrono férreo y cruel, llamado sociedad. Los tiempos, evidentemente, han cambiado, ahora somos seres autónomos e independientes, con derecho constitucional a desarrollarnos con libertad. En teoría nos hemos independizado de ese Gran Hermano del que hablaba George Orwell, que todo lo veía y todo lo escuchaba.
Estamos en la etapa de la diversidad, del cambio, de lo diferente, donde cualquier opción de vida tiene cabida, donde todos somos aceptados, seamos como seamos, altos, bajos, rubios o morenos, más de izquierdas o más de derechas. Sin embargo, observamos, que pese a  tener esa supuesta libertad, vivimos en una sociedad muy estandarizada. Creo que un buen ejemplo, aunque a estos efectos a alguien le pueda resultar baladí, es el tema de la vestimenta: si os fijáis todos vestimos igual, absolutamente cortados por el mismo patrón, nunca mejor dicho. Es más, si alguien se sale un poco de la tónica, ya lo tachamos de friki, hortera o cualquier otro término que demuestre desprecio hacia aquel que no sigue al rebaño. Me gustaría poner ejemplos recientes de lo que hablo, tampoco quiero meterme en camisas de once varas, pero lo cierto es que todos recordamos la que les cayó a Zapatero y sus hijas por la famosa foto con Obama.
Y es que estamos profundamente influidos por el contexto en el que nos movemos, es una metáfora tópica pero enormemente ilustrativa, somos todos ovejas de un mismo rebaño. La imagen se ha convertido en un bien cotizado al alza, un bien de primera necesidad sin el cual no somos nadie en esta sociedad en la que vivimos. Hay una obsesión enfermiza por la perfección, como si algún mortal pudiese alcanzarla. Por ello, enfermedades que décadas atrás no eran tan usuales, como la anorexia, la bulimia o la vigorexia, están a la orden del día y todos hemos vivido casos más o menos cercanos.
Si esto es preocupante, aún lo es más, o al menos a mi me lo parece, cuando trasladamos la idéntica cuestión al terreno de la personalidad. También parece observarse fácilmente estereotipos de conducta fuertemente arraigados, que todos de alguna manera u otra, tácita o expresamente, aceptamos. Unos porque de verdad lo sienten propios y otros porque tiene miedo al rechazo de mostrarse como verdaderamente son.
La cuestión ha llegado a tal extremo que nos hemos tornado en reproducciones fieles de prototipos perfectos, modelados por el Demiurgo de la sociedad, lo mismo que ocurría con las cosas en la filosofía de Platón. Hemos creado un molde de normalidad del que no podemos salirnos. Aquél que rompe el molde es por qué algo “raro” le pasa. Pero, ¿quién ha decidido lo que es normal y lo que no?, ¿quién ha cocido ese molde? Según la RAE un estereotipo es una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable, pero nada dice de que sea indestructible.
El problema que subyace en todo esto, es que por lo general suele valorase más lo que la persona tiene frente a lo que la persona es. El interés, la codicia, la ambición desmesurada, se han convertido en el motor de nuestras vidas, dejando sin aliento a valores tan loables como la honestidad, la tolerancia o el respeto.
Podemos buscar culpables, dolosos o imprudentes, es más, este tema no es nuevo, no estamos descubriendo las Américas y ya han sido imputados muchos factores. Quizás el dedo ha solido apuntar con más frecuencia a los medios de comunicación y en especial a la publicidad, por transmitir lo que muchos han tachado como una imagen desvirtuada de la realidad. Pero, ¿la publicidad no trata de reflejar lo que la sociedad es o quiere ser, para así identificarse con su target y colocar sus productos?, ¿se puede señalar un único responsable de un problema de tanta envergadura?, ¿hasta qué punto la solución está en buscar culpables?

Creo que la solución está en la autocritica. Este post es una autocritica que hoy me hago yo a mí mismo, y que quiero compartir con vosotr@s. Por eso me pregunto, y os pregunto, si somos esclavos o libertos.

Pablo Romero

1 comentario:

  1. No esperaba menos de ti, Pablo, en tus reflexiones iniciales y a modo de presentación; pero creo que has tratado temas demasiado corrientes, lo cual me parece, por otro lado, bien para esta primera toma de contacto. Considero que has hecho una buena "autocrítica" tal y como la titulas, pero has dejado muchas "migas" olvidadas por el camino, "Pulgarcito". Puesto que no dispongo de todo el tiempo que desearía para poder desvelar y transmitir mi pensamiento, sin mayor transcendencia, únicamente apuntaré, para concluir, algo que me parece detonante en todo esto, y que viene a ser el topicazo de mi opinión: "toda la teoría hay que aplicarla a la práctica". Seré una de las que lo hago, pero creo que tú, Pablo, deberías hacerlo el primero. Esta es una de las opiniones personas que iba a confesarte, pero te fuiste a lavar los platos!
    Un beso y ánimo, chicos!

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